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miércoles, 30 de noviembre de 2011

SOLO YO ME SALVO

 


En fin, he intentado retrasar un poco su publicación, para que no se juntara con la promoción de Mientras ella sea clara, pero aquí está, mi nueva criatura. Nueva relativamente, porque la "novelita" que constituye el grueso del libro fue escrita en 2006, pero ha tenido que esperar un poco para ver la luz. Ha recibido una ayuda de CajaBurgos para la Creación Literaria 2011, por lo que tenía que salir ya. 
No me esperaba este artículo tan extenso de El Diario Montañés, que reproduzco porque da una idea bastante completa de los temas. La referencia es http://www.eldiariomontanes.es/v/20111129/cultura/literatura/carlos-villar-cierra-narrativo-20111129.html





Carlos Villar cierra su año narrativo con la edición de 'Solo yo me salvo'
El escritor santanderino publica su nueva novela breve 'y otros relatos del tiempo sobrante', que configuran el sexto volumen de la colección Valnera Literaria
29.11.11 GUILLERMO BALBONA | SANTANDER
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Es sin duda uno de los escritores cántabros protagonistas del año que ahora termina. Su escritura se ha plasmado en diversos géneros y se ha presentado al lector con profusión. El santanderino Carlos Villar tras publicar este mismo año su segunda novela, 'Mientras ella sea clara', se sube de nuevo a la tribuna editorial y comparte con el lector 'Solo yo me salvo (y otros relatos del tiempo sobrante)', su nuevo conjunto de cuentos que ve hoy la luz en el mercado editorial.

El volumen del filólogo, profesor y narrador es el sexto número de la colección Valnera literaria. La editorial cántabra, que recientemente presentaba la 'Poesía completa' de Manuel Arce, es una de las más activas del panorama editorial de la comunidad y en este 2011 ha editado diversos géneros y autores al cumplir, además, una década de intensa trayectoria.

Concebida como una sátira futurista en clave de humor reducido al absurdo, 'Solo yo me salvo' imagina «una España no muy lejana en la que tod@s l@s ciudadan@s han recibido una esmerada educación en valores». La ficción que encauza la nueva aventura literaria de Carlos Villar se sitúa a mediados del siglo XXI, en la República Tolerante de España. El nonagenario fraile Malaquías Winkle, que ha vivido recluido en los últimos años, despierta acusado de no haber comparecido a la eutanasia reglamentaria que todo ciudadano debe practicar a la edad de 71 años.

En las horas que transcurren durante los inevitables trámites burocráticos encaminados a aplicar esta elemental medida de igualdad, «su anfitrión/a Cruz le guía en su descenso a un dantesco purgatorio postmoderno, donde comprueba cómo han evolucionado la infancia y juventud, la educación, la política, la ética, la religión, el lenguaje o la opinión pública en las últimas décadas». La excepcionalidad de su caso se convierte en motivo de escándalo entre los sectores más concienciados de la sociedad, y la tercera fuerza política del país, IU (Islam Unido), «se plantea utilizarlo como moneda de cambio para presionar al Gobierno».

Esta «novelita» inicial, como la define su autor, se acompaña de siete relatos en orden inverso de extensión, en los que se revelan los dilemas de un eterno opositor, el lector asiste a una película de la Disney, comprueba la resistencia de un universitario a donar sangre, se enzarza en debates metafísicos de tasca, se solidariza con los esfuerzos del profeta Jonás por encontrar editor, o presencia la angustia del pequeño empresario que quizá deba cerrar su negocio.

Profusa trayectoria
Carlos Villar, licenciado en filología en la Universidad de Oviedo, imparte literatura inglesa en la Universidad de La Rioja desde hace más de quince años. Como investigador ha escrito numerosos artículos y monografías sobre novelistas británicos e irlandeses de mediados del siglo XX. En este sentido, son conocidas sus ediciones y traducciones de obras como la trilogía 'Espada de Honor', de Evelyn Waugh, y 'Vagabundo en París y Londres', de George Orwell. Su nueva publicación en Valnera se suma a una extensa creación literaria que ha dado frutos como los relatos 'Hay cosas peores que la lluvia', la novela 'Calle Menor' (2004) o los poemarios 'Más relinchos de luciérnagas' y 'Poeta en su tierra', ambos de 2006. Ganador del premio de poesía Ángel González, dirige la revista literaria 'Fábula'.

Su novela, 'Mientras ella sea clara', libro editado como el resto de la colección con diseño de Jesús Allende Valcuende, se presentó el pasado mes de junio en Valnera. El editor Jesús Herrán ha publicado en apenas un año obras tan diversas como 'El número de la Bella', de Emilio Pascual; 'La propia habitación', de Ana Rodríguez de la Robla; y los '29 relatos', de Mario Camus, las cuales han estado acompañadas de presentaciones locales y nacionales.

Epílogo
Villar, que se define como un «escritor a fuego lento», incluye en este 'Solo yo me salvo' un epílogo en el que detalla la cocina de su nueva aportación narrativa y sitúa al lector en los entresijos de sus ingredientes temporales y creativos. El relato que centra este volumen quedó terminado a mediados de 2006 y pasaría por varios títulos como 'Mañana, la buena muerte', finalista del IV Premio Tristana en 2008, y vivió una corta vida seudónima en Internet como 'Ciudadanía educada'. «Al revisarlo ahora -confiesa el autor- se me antoja un tanto más explícito de lo que hubiera deseado. Aunque nunca en mi carrera narrativa he desdeñado la sátira, su poderoso influjo caricaturesco te puede embriagar».

Los otros relatos que acompañan a 'Solo yo me salvo', abarcan épocas e inquietudes muy diversas. Son fruto de revisiones, encargos, conceptos de narración construida en torno a una sorpresa final, e incluye un micro-remake aparecido en su revista 'Fábula'. El propio Villar anuncia una práctica que pretende desarrollar en futuros proyectos narrativos, «centrados en pequeños textos, 'relatos de la falta de tiempo', en la que ahora me consumo, que en un futuro más lejano pueda 'reversionar' más extensamente».

Pese a lo heterogéneo de las historias que se cruzan en los relatos de su nuevo libro el propio Carlos Villar destaca rasgos comunes que vertebran su última escritura publicada: desde la preocupación laboral, el desamparo del individuo que quiere ayudar al prójimo, o al comentario social de un momento muy concreto de nuestra historia. «En la mayoría existe cierta percepción de que quizá solo un personaje se salve, no siempre en el mismo sentido, y no siempre el yo narrativo, ni mi propio yo».
'Solo yo me salvo' será presentado en las próximas semanas en el Ateneo de Santander -aún no está concretada la fecha- y en La Rioja.

martes, 29 de noviembre de 2011

OTRAS ENTREVISTAS RADIOFÓNICAS SOBRE "CLARA"

Seguro que me repito mucho, pero no es fácil condensar en unos minutos la esencia de la novela que estás promocionando sin repetirse. En fin, para los que les pueda interesar (y también como una especie de archivo), aquí están las últimas entrevistas:

Sexto Continente (Radio Exterior de España), una conversación muy distendida con Miguel Ángel de Rus grabada el 16 de noviembre de 2011 en la estación de Sans de Barcelona (a partir del minuto 29)


y para Callais de Llibres (a partir del minuto 7), que me cogió un poco nervioso mientras volvía en coche (lo tuve que dejar mal aparcado con las luces puestas).
http://www.radiosilenci.com/rebost/podcast/CALAIX.mp3

sábado, 26 de noviembre de 2011

CUALQUIER PARECIDO... ES PURA COINCIDENCIA

En el comienzo de "Mientras ella sea clara" se inserta la clásica nota de descargo. Algunos lectores me han preguntado por qué. La respuesta se halla en el siguiente texto, que he usado como editorial del número 31 de la revista Fábula, de inminente aparición.


ELOGIO DEL ANONIMATO

Hasta hace un tiempo, cuando conocía un nuevo caso de joven escritor de provincias que abandonaba el terruño para buscar fortuna en las grandes capitales, pensaba que su objetivo fundamental giraba en torno a entablar contactos, frecuentar saraos, trabajarse in situ al gremio editorial, a los medios nacionales…, en definitiva, dejarse ver. Pero ahora me planteo si una de las principales ventajas de semejante cambio de escenario vital, tan frecuente en biografías pasadas y presentes, no será, paradójicamente, la contraria: la búsqueda de un cierto ocultamiento y del anonimato que solo la gran urbe proporciona.
            De vez en cuando se oyen casos como el de cierto escritor de proyección nacional pero residente en una pequeña localidad, que fue objeto de amenazas e incluso agresiones por parte de personas agraviadas por su presunta aparición como personajes en la obra del suso(no)dicho. Desde mi modesta experiencia, he comprobado que, en el entorno social-vecinal de un novelista de ciudad pequeña, pronto surgen candidatos a fuente de inspiración caracterológica, dispuestos a auto-atribuirse semejanzas con tus personajes y –en caso de que estos no sean intachables, beatíficos, virtuosos o, al menos, guapos– a resentirse en mayor o menor grado por el presunto agravio que les has infligido. En mi caso, gracias a Dios, la cosa no ha llegado a las manos, pero sí puedo mencionar algún saludo que se me ha retirado, acaso para siempre.
            Sin embargo, parte de la magia de la comunicación literaria consiste en que un lector, a partir de meros signos textuales, reconstruye un mundo poblado por seres y objetos que también aquel ha contribuido a crear, aportando con su imaginación, memoria, recuerdos, etc. lo mucho que falta a la narración. El receptor decodifica el texto conforme a sus propias experiencias y conocimientos, y esto es lo que permite que, a partir de unas mismas palabras, diversos lectores conciban el mismo personaje de modos incluso contradictorios. Y dentro de tales experiencias se incluyen las personas que cada uno haya conocido, y que, obviamente, no coinciden con las que se han cruzado por la vida del escritor.
Estas se ubican, desde el punto de vista de la génesis, al otro extremo de la cadena comunicativa; pero, salvo casos de roman à clef o de caricaturas explícitas, me atrevo a suponer que ni siquiera el autor sabe con certeza de dónde ha sacado su material. De igual modo que, en su arte literario, recurre instintivamente al bagaje informe proporcionado por sus lecturas, digeridas y asimiladas a lo largo de años, cuando se trata de crear personajes, lo normal es que en cada uno confluyan rasgos, anécdotas, tipos, dejes, acentos, etc. observados en multiplicidad de fuentes, reales o ficticias, históricas, periodísticas o literarias, sin desdeñar la propia interioridad del creador (el célebre ‘Madame Bovary, c’est moi’).
            Para dar sus mejores frutos artísticos, el autor debería gozar de esa plena libertad creativa, debería partir de que no tiene que complacer a nadie ni justificar sus opciones ni decisiones. Según esto, la situación ideal sería el anonimato. No me refiero, por supuesto, al anonimato mezquino en el que se amparan los millones de mediocres que se dedican a flagelar al prójimo desde foros de internet; me refiero a lo que el “no ser conocido”, ni pretender serlo, aporta de independencia al acto creador.
            De todos modos, esta situación es bastante utópica: el autor, sea aclamado o desconocido, no puede evitar sentirse afectado de alguna forma por las reacciones –supuestas o reales– de sus potenciales lectores (el llamado “lector implícito” de Chatman). Así, cuando se sienta ante el folio en blanco, el best seller piensa en sus millones de lectores, en cómo dar con las claves que le permitan no solo no perderlos, sino incrementarlos; y el autor local, por su parte, acaso piense en lo que le comentarán sus conocidos (los pocos que leen sus novelas) cuando se cruce con ellos por la acera.
            Cada autor deberá resolver estas paradojas de la creación literaria como mejor sepa. Por mi parte (si me acaban de disculpar la nueva auto-referencia), en mi última novela me he curado en salud y he optado por incluir el clásico descargo inicial: “Todos los personajes y situaciones que se narran en esta novela son ficticios y pertenecen al territorio de la imaginación. Cualquier parecido con personas o situaciones reales es pura coincidencia.” Con todo, no he podido resistirme a añadir un díscolo colofón: “También se advierte de que ningún animal ha sufrido daños durante la composición de esta novela”. 

jueves, 24 de noviembre de 2011

LIBRERÍA ALIBRI, BARCELONA, 16 NOVIEMBRE 2011

En un grato ambiente y bien acompañado, el miércoles 16 de noviembre presentamos "Mientras ella sea clara" en Barcelona. José Manuel Estévez Saá habló de mi trayectoria, realizó un minucioso análisis de diversos elementos de la novela y leyó un par de fragmentos. Carlos Pujol, por su parte, comentó algunas de las claves de este "pedazo de vida imaginada con arte y cariño".
Foto Antonio Invernón
Después se entabló un coloquio, en el que los presentes se interesaron por la siempre enigmática cuestión de qué se siente al cambiar de sexo (narrativamente hablando) y meterme en la piel de una joven, por la continuidad con la novela anterior, por futuros proyectos, etc. Me sentí muy a gusto, y con ganas de volver algún día no lejano.

sábado, 5 de noviembre de 2011

ENTREVISTA EN RADIO EXTERIOR DE ESPAÑA "UN IDIOMA SIN FRONTERAS"

El jueves 3 de noviembre, coincidiendo con mi presentación en Madrid, Susana Santaolaya me entrevistó para Radio Exterior de España, programa "Un idioma sin fronteras". Hasta que aprenda a bajar el podcast, este es el enlace:
http://www.rtve.es/alacarta/audios/un-idioma-sin-fronteras/idioma-sin-fronteras-03-11-11/1240167/

Otra entrevista, el mismo día, en el programa "De ida y vuelta" de Radio 5, con Inmaculada Palomares:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/de-ida-y-vuelta/ida-vuelta-06-11-11/1242456/