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domingo, 23 de diciembre de 2012

"RENDICIÓN INCONDICIONAL" EN LA WEB


Recientemente estuve googleando referencias a “Rendición incondicional” (malditos sexenios!) y tuve la grata sorpresa de encontrar un puñado circulando por la red. Aquí las agrupo para los aficionados a esta magistral trilogía de Waugh.

-"Estudios de traducción" (Lorena Silos) vol. 2, 2012, pp. 187-208 (revistas.ucm.es/index.php/ESTR/article/download/39715/38207)
-"El Semanal Digital" (Pascual Tamburri Bariaian): (http://www.elsemanaldigital.com/articulos_imprimir.asp?idarticulo=115916),

-"Fábula" (Antonio Invernón), 31, 2011, pp. 74-75.

RAFAEL REIG EXPLOTA LA BURBUJA LITERARIA


El martes 11 de diciembre presentamos el número 33 de la revista Fábula, en una tarde otoñal casi invernal, aunque caldeada por la compañía y el afecto de decenas de amigos y lectores. Esta vez nos apadrinó Rafael Reig, un señor de bigote, mirada guasona y permanente cigarrillo en los labios, que resulta ser uno de los valores más sólidos de la narrativa española actual.
            En su charla trazó una ingeniosa analogía en torno a la “burbuja literaria” que se ha venido formando en las últimas décadas en España. Los diversos intermediarios del negocio editorial (agentes, editores, vendedores..) han inflado los valores inmoderadamente según criterios ajenos a lo artístico. El resultado es una hiperproducción de material de cuestionable interés que colapsa el mercado del libro. También afecta a la subida de la “prima de riesgo”, pues la “marca España” ha quedado devaluada frente el lector medio, que, ante la duda, suele optar por el bestseller extranjero antes que por el autor autóctono. Pero los escritores, para Reig, tampoco son inocentes de la formación de esta burbuja. En las últimas décadas muchos autores de valía han entrado al trapo del negocio y han accedido a desempeñar su papel promocional a cualquier coste. En fin, para más detalles, podéis consultar este enlace, donde Rafael descargó la charla unos días después.
            La velada fluyó rápida, y cuando nos quisimos enterar ya eran las diez menos cuarto y había que desalojar. Un día, pues, histórico, no solo por acoger a Rafael Reig en su primera visita a Logroño, ni solo por haber presentado un nuevo número tras casi diecisiete años de continuidad… También hay que decir que, por primera vez en nuestra historia, no se contraprogramó otro acto literario a la misma hora en nuestra siempre dinámica ciudad. Por supuesto, los políticos siguieron sin honrarnos con su presencia, pero se estarían reservando para el día siguiente, la entrega del Premio Logroño de Novela (¿otra burbuja?), aunque ya no haya cena. Y los profes universitarios… para qué hablar. Eso daría para otro ensayo. Pero lo dejo para después de mi jubilación…

domingo, 9 de diciembre de 2012

REVISTA LITERARIA FÁBULA 33

Nota de prensa tomada de www.unirioja.es


ARLEA publica el número 33 de la revista Fábula
El escritor Rafael Reig apadrina el martes 11 la presentación del nº 33 de Fábula, la revista literaria de la UR.

La Asociación Riojana de Lectores Escritores y Artistas (ARLEA) ha publicado el nº 33 de Fábula, la revista literaria de la Universidad de La Rioja. Este número, que apadrinará el escritor Rafael Reig el martes 11 de diciembre, incluye una entrevista al académico y escritor Antonio Muñoz Molina, entre otros contenidos.

Dirigida por Carlos Villar Flor, profesor de Filología Inglesa, y co-editada por la Asociación Riojana de Lectores, Escritores y Artistas (ARLEA) y la Universidad de La Rioja, la revista literaria Fábula, sigue apostando en su nuevo número por la variedad de géneros, estilos, autores, tendencias, etc. ofreciendo un amplio abanico de las diversas facetas de la creación literaria contemporánea en lengua española.

En esta ocasión, el nuevo número cuenta con una intensa entrevista a Antonio Muñoz Molina, llevada a cabo por el vallisoletano Gonzalo Álvarez Perelétegui, doctor en Filología Hispánica. El escritor habla sobre los autores que más le han influido, los premios literarios, la Academia, la actualidad… y siempre lo hace con sinceridad y sentido común, "esa virtud tan rara a veces de encontrar".

Además, Fábula incluye 'Paz', un relato inédito de Antonio Orejudo, uno de los escritores actuales con mayor proyección. En él, el autor parodia una falsa solidaridad, que esconde altas dosis de egocentrismo y rivalidad.

La sección 'Se busca poeta' ofrece una muestra de la obra poética de Pablo Moreno Prieto, un joven sevillano que ha recibido varios galardones, entre otros, el Premio de Poesía de la Fundación ECOEM.

Dentro de 'Academia', la profesora Leticia Bustamante Valbuena reflexiona sobre las causas que han convertido al microrrelato en un fenómeno cultural y desmiente de manera categórica los tópicos que se han creado sobre él, con afirmaciones tales como: "el microrrelato no es fácil de escribir ni de leer, no es cualquier texto breve, no es un golpe de ingenio espontáneo, no lo leemos porque estemos muy ocupados para leer obras más largas".

James Scorer, profesor de la Universidad de Manchester, lleva a cabo un recorrido por las películas dedicadas a Che Guevara, centrándose en Diarios de motocicleta, basada en los diarios que el propio Che escribió en su juventud.

Eugenio Sáenz de Santa María, dentro de la sección 'Perros verdes', enumera algunos de los rincones oscuros que han aportado a los escritores los estímulos y conocimientos necesarios para crear grandes obras literarias: la vida errante de Jack London, la triste infancia de Charles Dickens, la madre "absorbente y malvada" de H.P. Lovecraft, etc.

Además, Fábula cuenta de nuevocon la colaboración de numerosos autores de diversa edad y procedencia, que participan con poemas, relatos, o reseñas. Así, entre los riojanos participantes están los asistentes al III Taller de Creación y Crítica Literarias 'Del cajón a la librería': Antonio Murga, Carmen Tejada, Israel Pérez, Raúl Gutiérrez, etc. y otros como Pilar Salas, José María Araus y Julia Baigorri. También colaboran, desde distintos puntos de la península, Ana Patricia, Antonio Báez, Gonzalo Martínez Camino y José Antonio Fernández Sánchez, entre otros muchos. Además, desde más allá de nuestras fronteras nos llegan las voces de Nazanin Alavi, Mª Belén Ziade y Joseph Wilson.

RAFAEL REIG, PADRINO DE FÁBULA.- El número 33 de la revista literaria Fábula contará con la presencia de Rafael Reig, quien, bajo el título 'La burbuja literaria', llevará a cabo "una evaluación de la transición literaria, convertida en transacción, como la transición política, y que ha desembocado en la conocida crisis del ladrillo ilegible" el martes 11 de diciembre, a las 20.00 horas, en el Salón de Actos del Centro Cultural Ibercaja.

sábado, 24 de noviembre de 2012

IZAD MÁS BANDERAS: LA TEMPRANA GUERRA DE EVELYN WAUGH

Acaba de salir a la luz la nueva edición de Izad más banderas, de Evelyn Waugh (Barcelona: RBA, 2012), de la que soy traductor, anotador y prologuista. La novela, escrita en medio de la Segunda Guerra Mundial, supone un punto de inflexión en la narrativa de Waugh. Adjunto el prólogo que acompaña a la edición, que reproduzco por gentileza de RBA.




UNA LARGA Y FRUCTÍFERA TRAVESÍA

            Imaginemos al capitán Evelyn Waugh a principios de julio de 1941, a punto de embarcarse en un largo viaje de regreso desde Alejandría. En los casi dos meses de inactividad, sosiego o tedio que le esperan, tendrá tiempo de meditar sobre los últimos acontecimientos personales e históricos que ha contemplado recientemente.
            El capitán Waugh, que aún no ha cumplido los treinta y ocho, ya se empieza a sentir mayor. Desde los veinticinco viene gozando de reconocimiento literario en su país (aún no ha conquistado a las audiencias norteamericanas, pero poco le falta) gracias a un puñado de novelas cómicas que satirizan los hábitos de las clases altas con una notable inventiva verbal, una hilarante ironía y una economía narrativa tan cinematográfica que se considera innovadora. Tras un falso arranque en su juventud y unos años de vaivenes, ha formado una familia con Laura, que le ha dado sus dos primeros hijos (más la tercera, que solo vivirá un día) y la deseable estabilidad vital. Su reencontrada fe cristiana le aporta un sentido a la existencia y le ayuda, en cierta medida, a atemperar su destemplado carácter. Tiene muchos amigos y una vida social intensa. No parece que le estuviera yendo mal, pero la Segunda Guerra Mundial irrumpió con violencia en su vida, igual que en la de muchos millones. Hace dos años vio a su país entrar en guerra y se precipitó a participar en el esfuerzo bélico, en parte deseoso de aportar su grano de arena en lo que consideraba el choque entre democracia y totalitarismo, pero también porque era consciente del impresionante material novelesco que la guerra le podría proporcionar. Movió hilos entre sus conocidos hasta acabar en el regimiento de los Royal Marines, pero al cabo de un año de no ver movimiento, optó por solicitar traslado a una de las recientes unidades de servicios especiales, los comandos, donde se le prometía más “diversión”.
            En esta nueva etapa se dejó embargar por un renovado idealismo marcial. Estaba convencido de que sus compañeros oficiales, provenientes de la nobleza o de las clases acomodadas y reclutados entre los habituales del club de su comandante, Robert Laycock, estaban llamados a memorables hazañas. Aunque no destacaran por su disciplina ni por su ardor guerrero, Waugh estaba seguro de que, cuando llegara el momento de la verdad, darían el do de pecho y protagonizarían episodios de elevado heroísmo.
            Pronto llegó la hora de la verdad: el comando, renombrado Layforce, fue destinado al frente de Oriente Medio, y le encargaron cubrir la retirada de las tropas británicas y coloniales de Creta, en lo que sería una de las derrotas aliadas más amargas de la guerra. La última semana de mayo de 1941 sería sin duda la más desoladora de la vida militar de Waugh. Bajo las bombas alemanas contempló un espectáculo de desmoralización, derrotismo y, en gran parte, cobardía, que culminó con la claudicación de las tropas aliadas que no pudieron ser evacuadas. Aunque él consiguió escapar, tal experiencia le dejará una indeleble huella de amargura: acabó convencido de que su país, su ejército y sus oficiales se habían comportado con suma ineptitud e indignidad, y concluyó que “abominaba de la vida militar”, como le confesó a Laura por carta. La subsiguiente alianza de la URSS y el Reino Unido no contribuyó a aliviar su pesimismo, antes al contrario, pues le parecía que aliarse con el comunismo empañaba los motivos que movieron a su país a entrar en liza.
            Así las cosas, y una vez disuelta la brigada, Waugh regresa a casa desde Alejandría a bordo del Duchess of Richmond, por la ruta más lenta y segura posible (bordeando el sur de África, y luego la costa americana hasta Islandia). Mucho tiempo libre y la cabeza en ebullición; eso, para un escritor de raza como Waugh solo podía dar como resultado un nuevo libro, Put Out More Flags (Izad más banderas), cuyo borrador quedó terminado al final del viaje.
             La primera referencia a la novela en los escritos biográficos de Waugh es una breve alusión en una carta al dedicatario, Randolph Churchill, compañero de comando e hijo de Winston, fechada en septiembre de 1941: “terminé el libro, dedicado a ti, y es bastante divertido, aunque como hay tanta escasez de papel, cuando aparezca ya habrá perdido interés”. La agorera premonición, acaso provocada por la preocupante situación económica del autor en aquella fecha, no se cumplió, y unos pocos meses más tarde, en marzo de 1942, el libro vería la luz y obtendría un éxito inesperado: vendió 18.000 ejemplares de la primera edición, y consiguió interesar al mercado norteamericano en el autor, con el consiguiente alivio de todos sus apuros financieros. Sin duda el factor oportunidad contribuyó al éxito, pues fue una de las primeras novelas sobre la Segunda Guerra Mundial, y transmitía, a su manera, la idea de la necesidad del sacrificio personal y de entrega en un momento trascendental para la historia universal. A su manera, porque no hay que olvidar el grado de desilusión que Waugh acababa de sufrir poco antes de emprender la composición. Sus primigenias ilusiones sobre la nobleza de la causa aliada se habían empezado a tambalear, y si bien la obra se centra en el cambio vital y personal al que obliga la contienda, no cabe duda de que se trata con una característica ambigüedad propia de la primera ficción de Waugh. Por un lado, es el momento de la madurez, de la entrega y el sacrificio individuales. Por otro, la maquinaria militar y civil que se pone en marcha y exige tal dedicación y sacrificio al individuo apenas resulta digna de confianza. Con todo, en esta etapa de 1941-2 la desilusión del autor y la consiguiente amargura de su crítica aún no habían tocado fondo, y la obra admitía, entre otras, lecturas patrióticas.

            Cuando algún escritor en ciernes le pedía consejo, uno de los habituales que daba Waugh era “nunca mates a tus personajes”. Fiel a esta máxima, el autor agrupa aquí a viejos conocidos de su universo ficticio, a su “raza de espectros” particular, aunque les insufla nueva vida y nuevas motivaciones. El personaje central es Basil Seal, el aventurero sinvergüenza y cínico, oveja negra de una distinguida familia, quien en Merienda de negros (1930) aportaba su particular barbarie en el disparatado proyecto modernizador de un remoto país africano. Cuando lo encontramos en nuestra novela, Seal sigue estando en el lado oscuro de la civilización, pero su aura de malditismo romántico empieza a declinar (“Pobre Basil, no es suficiente triste ser aún un enfant terrible a los treinta y seis”, declara Ambrose Silk). Es más, todo apunta a que, en esta etapa de conflicto internacional donde no necesita buscar el caos sino que este llama a la puerta, su lugar ha de estar en el frente, matando o dejándose matar. Seal parece resistirse inicialmente a acatar semejante destino y prefiere dedicarse a “sacar tajada de la guerra”, como cuando se arroga las competencias de oficial de acantonamiento y explota el pánico que infunden los temibles hermanos Connolly para chantajear a los vecinos. Pero el ejemplo de Peter Pastmaster o Alastair Trumpington, viejos amigos de los dorados años de desmadre oxoniense y extravagantes fiestas de la dolce vita londinense, le resulta inquietante. En efecto, Peter ha ingresado como oficial en un regimiento de rancio abolengo, y Alastair ha optado por alistarse de soldado raso “como una especie de penitencia” por la indolencia de su pasada vida. Así, los personajes que poblaron las primeras comedias de Waugh como marionetas movidas al son del capricho, la moda o el placer, han oído ahora la llamada apremiante a madurar, a hacer frente a la amenaza internacional con lo poco o mucho que puedan dar. “Hay un nuevo espíritu por doquier”, se repite en nuestra novela. Ciertamente, para los personajes-marioneta de Waugh es la hora de adquirir profundidad y consistencia.
            Izad más banderas supone, pues, un punto de inflexión hacia otros horizontes literarios, y apunta en especial a la obra más célebre del escritor, Retorno a Brideshead (la siguiente que publicó, en 1945), y a las tres novelas que componen la trilogía militar, Hombres en armas (1952), Oficiales y caballeros (1955) y Rendición incondicional (1961), conocidas en su conjunto como Espada de honor. Como apuntamos al comienzo, su participación en la guerra prometía al autor enormes posibilidades creativas, que sabrá explotar a conciencia. Izad más banderas, escrita en poco más de un mes y “acometida con prisa para aliviar un tedioso viaje” (como escribiría a su padre), no agotará la rica experiencia, aún inconclusa, obtenida en sus años bélicos. Sin embargo, constituye un notable laboratorio para ensayar técnicas y recursos narrativos que volverán a desarrollarse con gran acierto en las posteriores novelas. Así, en Retorno a Brideshead volvemos a presenciar la ineficacia organizativa de la maquinaria militar, el trato despótico de los oficiales superiores, o la incomunicación entre compañeros, además de otros elementos aquí esbozados tales como la evocación de Oxford, las afinidades cuasi-incestuosas entre hermano y hermana, la solicitud asfixiante de la matrona por su hijo descarriado, la soledad del esteta homosexual (Ambrose Silk es un claro predecesor de Anthony Blanche), o las sugerentes reflexiones sobre arte e individualidad.
            Sin embargo, es la trilogía “Espada de honor”, la gran obra crepuscular de Waugh, la que con más profundidad desarrolla diversos elementos estructurales esbozados en Izad más banderas. Para empezar, se repite el peculiar recurso narrativo que entrelaza la historia bélica con las diferentes tramas individuales, o que ofrece una interpretación oblicua de aquella mediante comentarios de personajes poco fiables (como el solícito Sir Joseph Mainwaring y sus predicciones fallidas) o de un narrador con amplio recurso al understatement (esa modalidad de lítotes tan inglesa). Así mismo, nuestra novela avanza unas valiosas estampas de la vida en tiempo de guerra desde la fina percepción de un cronista tan observador como Waugh, tales como el proceso de evacuación de mujeres y niños a zonas rurales, el requisamiento de grandes mansiones para su alojamiento, la figura (ominosa, sin duda) del oficial de acantonamiento, las medidas de austeridad y de prudencia que todo ciudadano responsable debía observar, la movilización de voluntarios para la seguridad antiaérea, la propaganda oficial y la cultura subvencionada, la asignación de puestos influyentes a allegados, etc. Como es obvio, estas estampas incluyen descripciones de los engranajes de la vida militar: las maniobras chapuceras e improvisadas, la dinámica de orden-contraorden-desorden en los desplazamientos, el argot castrense, la instrucción de armamento ligero, los entretenimientos cuarteleros, la inane defensa costera, el sistema de reclutamiento e instrucción de oficiales, la formación de unidades de elite en los salones de los exclusivos gentlemen’s clubs, y, finalmente, la descripción de una de las primeras batallas en la que se perciben ecos patentes de la traumática experiencia de Creta, a la que Waugh dedicará toda una novela.
            Igualmente, ciertas actitudes chocantes de nuestros personajes ante el conflicto volverán a aflorar en las páginas de la ficción posterior. Así, el oportunismo de Basil Seal (“quiero ser uno de esos aprovechados que sacaron tajada de la guerra”) dará paso, con una frase similar, al de Ian Kilbannock, o el patetismo de Cedric Lyne prefigura el de Guy Crouchback, protagonista de la trilogía. En otro plano, además de volver a dar vida a los personajes de las primeras comedias (Basil Seal, Peter Pastmaster, Alastair y Sonia Trumpington, Angela Lyne), el autor vuelve a pasear a personajes secundarios de sus obras anteriores. Así, junto al cameo por excelencia de la ficción waughiana, la exquisita Margot Metroland, nos encontramos enigmáticas apariciones de personajes como el señor Rampole (presentado en Cuerpos viles, que supone un ambiguo homenaje al padre de Waugh), o los polémicos Parsnip y Pimpernell, parodias de D.H. Auden y Christopher Isherwood, dos autores que, a diferencia de otros muchos camaradas en letras de su generación, evadieron cualquier responsabilidad militar emigrando a los Estados Unidos.
            Izad más banderas deriva parte de su vitalidad del hecho de haber sido escrita en medio de la contienda, aunque abarque solo el primer año, la llamada “Guerra de Broma” (también conocida como Phoney War, Bore War o Drôle de Guerre). Transcurrido ese lapso transitorio, en el que la amenaza externa no parecía ser tan ominosa, nuestros personajes afrontan el momento de la verdad, y se plantean cómo implicarse en las exigencias del momento histórico. En verano de 1941, cuando Waugh la escribió bajo los efectos de una de las derrotas aliadas más amargas, el desenlace del conflicto permanecía incierto. Gran Bretaña podría, después de todo, caer en manos de Hitler, esa “criatura de las coníferas”, al igual que Francia no mucho antes, como se teme el cuitado Ambrose Silk. Por muy vergonzosa que al autor le haya resultado la participación de su país hasta la fecha, todavía hay posibilidades para el heroísmo, y, en cualquier caso, es preciso resistir. Además, quizá el impulso guerrero que Waugh sintiera no hacía tanto, que le llevó a alistarse en los comandos, no se haya apagado del todo. Uno de nuestros personajes tampoco puede resistirse a ingresar en un cuerpo de elite por razones de peso: “Llevan escalas de cuerda alrededor de la cintura y limas cosidas en las costuras de sus chaquetas para escapar con ellas”, le argumenta a su mujer, quien pronto se da cuenta de que no puede luchar contra la escala de cuerda.
La consiguiente falta de cierre que implica lo anterior se compensa en cierta medida gracias a un relato breve que la editorial RBA incluyó en 2011 dentro de Cuentos completos, un volumen compilatorio de la narrativa breve de Waugh. Nos referimos a “Basil Seal cabalga de nuevo”, el último texto de ficción que el autor publicó en vida. Escrito dos décadas después, proporciona un divertido desenlace a la trayectoria de sus personajes Metroland, envejecidos con su creador. Allí los lectores que se hayan encariñado con Basil Seal, Angela Lyne, Peter Pastmaster, Alastair y Sonia Trumpington, o sus respectivos vástagos, se enterarán de cómo les fue a todos durante las siguientes fases de la guerra y en los años posteriores al desenlace de nuestra novela. Y al contrario, sin haber leído nuestra novela, es difícil entender los diversos guiños que se ofrecen en este relato de fin de trayectoria.
            ¿Qué etiqueta, pues, encaja mejor con esta obra? ¿Comedia de errores, comedia social, acaso comedia juvenil? En todo caso, una notable comedia waughiana –más notable aún si se considera su rápida composición–, construida a partir de materiales tragicómicos, una aguda crónica social del primer año de la Segunda Guerra Mundial, un punto de inflexión en la narrativa del autor, la clave indispensable para entender la evolución de sus personajes habituales… En definitiva, hay muchas razones para leer Izad más banderas, y cualquier de ellas es suficiente para proporcionar una placentera recompensa al lector.

domingo, 18 de noviembre de 2012

LAS ALTURAS DEL CREADOR

Adjunto para mis pacientes lectores el borrador del próximo editorial de Fábula. Se admiten sugerencias. Si hay algún nietzscheano entre mis lectores, le ruego que se abstenga de lecturas suspicaces y conclusiones apresuradas.

 LLEGANDO A ESE NIVEL
Aunque ya habrán pasado los ecos, el día en que escribo este editorial es noticia que Javier Marías ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa. Y mi primer instinto, cual solterona invitada a una boda en que la novia inesperadamente dice “no quiero”, ha sido exclamar, “Pues que me lo den a mí”. Pero luego me recompongo. Comprendo que, cuando estás a cierto nivel, te puedes permitir tales vaciladas, como un Woody Allen alegando que no puede recoger el óscar porque los lunes toca el saxo con los colegas. No todo el mundo puede hacerlo. Supongo que la carrera imparable de escritor de éxito tiene unas etapas que, pasando por llegar a columnista de diario nacional, luego de suplemento dominical y por recibir un puñado de merecimientos, llega a cierta meta cuando se está en posición de sugerir a sus señorías del jurado que usen el galardón cual supositorio.

Hablando de este vértigo que da la altura me viene a la memoria la frase de cierta escritora mediática a la que invité a presentar un número de Fábula hará unos seis años. En aquellos tiempos de bonanza, además del viaje, estancia y comidas, le podíamos ofrecer 700 euros como gratificación. “Yo por 700 euros no salgo de casa”, me contestó amablemente. Yo comprendí. Olvidándome de los millones de currantes que madrugan a diario para ganar al mes lo que a tal dama ofrecíamos por hablar de sí durante una hora, yo comprendí.

Es que ser escritor profesional es muy duro, la verdad. Cualquiera de las decenas de miles de escritores españoles que no salen en Babelia podría quejarse de que no se comprende el verdadero arte, de que la literatura está prostituida, etcétera. Pero ya me gustaría verlos (vernos) en el pellejo del escritor de éxito, ya. Se iban (nos íbamos) a enterar. A este se le niegan las compensaciones elementales que esponjan el alma creativa del amateur. Se le niega esa tranquilidad que da pensar que podemos escribir sobre lo que nos dé la gana, con las palabras que se nos antojen, sin la ansiedad de llegar al umbral de los míticos 100.000 ejemplares, sin someternos al yugo de reproducir el disco rayado ante la enésima entrevista con el reportero que, sin haber leído una solo libro nuestro, nos pregunta con cómplice anhelo: “¿Y para cuándo tu próxima obra?”. Si el amateur supiera que tiene en su mano el futuro de la literatura, aunque nadie, de momento, lo sepa, no gemiría tanto por su anonimato. Y, en fin, aunque lo que sigue contradice la más elemental dinámica del corazón humano, mi consejo es que cada escritor se contente con su sino. A quien Lara se la dé, Planeta se la bendiga, vamos.

Termino con una estampa observada no hace mucho. Otro escritor de éxito en plena gira recala en una pequeña capital de provincia por exigencias de la “promo”. En el salón de actos de la librería hay unas cinco o seis personas, y uno es el agente de prensa de su grupo editorial, que la viene acompañando en la gira cual ángel custodio, y otra es la delegada comercial de la zona. Durante la charla, que nuestro escritor ha repetido centenares de veces desde el lanzamiento, el agente se distrae mandando SMS desde su ipod. Al final del acto, los libros que el escritor firma son las dos decenas que le trae la delegada de zona, para los compañeros. Mañana el escritor tendrá que madrugar, pues le toca otra ciudad. Esto es vida (literaria). ¿O no?

lunes, 5 de noviembre de 2012

'SOLO YO ME SALVO' EN EL TD DE INTERECONOMÍA

Una aparición en el Telediario de Intereconomía de hace unos meses (25 de julio 2012, para ser exactos, fecha muy apropiada...) que no he conseguido bajar hasta hoy. Agradezco el buen hacer del polifacético Juancho Ruiz. Disculpad esa cara de sueño. Era verano, a la hora de la siesta...

domingo, 28 de octubre de 2012

UNO DE LOS LIBROS MÁS INTELIGENTES











Pues sí, eso dice el crítico del suplemento cultural del ABC Juan Ángel Juristo, que Solo yo me salvo es ‘uno de los libros más inteligentes con los que me he topado en nuestro panorama narrativo último’. Teniendo en cuenta que ni es amiguete ni la editorial Valnera se anuncia en el suplemento, el halago es una de esas bocanadas de aire que los escritores ‘desconocidos’ necesitamos de vez en cuando.



LA RAREZA POSMODERNA
Solo yo me salvo



JUAN ÁNGEL JURISTO
ABC, 13 de octubre 2012




Bajar de la Hemeroteca del ABC:
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2012/10/13/022.html 


viernes, 28 de septiembre de 2012

HAY COSAS PEORES (V): "IL CONSIGLIERE"


No, no trata de ningún consejero autonómico, aunque bien podría... Ahora que me marcho unos días (de trabajo) a Oxford, se me ha ocurrido colgar un viejo cuento en honor a C.S. Lewis. No menciono el título del libro del que está tomado el guiño porque sería desvelar la clave, ya bastante obvia, supongo.


IL CONSIGLIERE


A la memoria de C.S.Lewis,
enemigo de mis amigos,
y sin embargo amigo.



            Hombre, yo en tu lugar me quedaría un poco más. No haces daño a nadie. Es más, puedes hacer un gran daño a tu salud si a tan temprana edad empiezas ya con excesos. Piensa en tus ojeras. No es normal que a tus años tengas ya esas ojeras. Has de cuidarte, porque eres lo mejor que tienes, lo mejor (¿por qué no?) que existe en este cochino mundo (¿tú crees que he forzado aquí? Ya, tienes razón. Eso siempre funciona, pero conviene ser más sutil.)
            Bueno, no había más remedio, porque hay que trabajar, pero llegará un día en que esa quiniela caerá de una vez, o la bonoloto, o, qué hum... qué dia... qué coño, quizá algún día se te hinchen las narices y pegues el gran golpe en la oficina. Ya sabes los puntos débiles (Sí, creo que aquí sí que he forzado). En cualquier caso, esto se acabará pronto, y ese día podrás mandar a la mierda muchas cosas ... y personas. No dependerás de nadie, no tendrás que obedecer a la cretina de la directora, todo cambiará...
            Al salir de la ducha contémplate un momento más. Qué armonía, que virilidad, qué potencia... Mejor calidad que cantidad, claro. Ese músculo está mejor formado que ayer, creo que funciona tu sesión de pesas. Efectivamente, te concedo que no se puede decir que seas guapo en el sentido clásico del término. Pero eres atractivo, eres sexy, estás bueno, en una palabra. ¿Quién quiere ser guapo en plan amariconado, en plan Leonardo Di Caprio? Ya sabes, el hombre y el oso... A ellas les gusta más tu tipo.
            Mira, una cosa está clara. Tu madre compra la comida con (e incluso vive de) lo que tú ganas en el banco –bueno, al menos en parte, eso no te lo niego–, por tanto, no pasa nada si le dejas la mesa del desayuno un poco despatarrada. Algo tiene que hacer, si no, se aburrirá como una ostra. Nunca te ha entendido, piensa que aún se os puede aplicar la mentalidad que tenían en su época, que gracias a ... por fin se ha superado. No entiende que te dé la real gana de venir a las tantas de la madrugada, que te diviertas como quieras con tus amigas, y que lo pases un poco bien con ellas, que bastante tiene la vida de miserable como para negarse a los pocos momentos de deleite. Son restos de otra época oscura. Por el momento, deja el desayuno como está, y si no entiende tu manera de vivir pues es su problema. No puedes tú ir convenciendo a todo el mundo de que tú actúas a tu aire, de que eres tú mismo, de que no oyes consejos de nadie.
            Hace un frío considerable, o sea que creo que está justificado que blasfemes un poco, o al menos un juramento, hombre. Por ahí pasa Florencio, en su Ibiza. ¿Qué se pensará, el maricón de él? Quizá se mofa de ti porque estés esperando la cola del bus, mientras que él... Miserable. Podría haber parado, que seguro que te ha visto. Si es que hay cada hijoputa suelto por ahí. Tú sí que hubieras parado. Tú no eres de los que se las dan de que valen porque tengan un puto Ibiza que le ha comprado su papi. Tú te lo curras. Tú eres de la base, eres un self-made-man, no eres un parásito.
            Bueno, ya vale de empujar, so jilipollas. Ese tío es un auténtico jilipollas. Un vejestorio, que tiene prisa por subir, no sea que le dejen en tierra. Lo que te aconsejo es que te quedes un momento parado haciendo resistencia. Lo puedes hacer, pues estás fuerte como un toro. Menudo asfixiao, se va a enterar. Bueno, a ti que no te aprieten, que ya la vida es suficientemente perra como para que te angustien los vejestorios, que además están viviendo de lo que vosotros curráis. Hombre, ya sé que ellos curraron en otro tiempo, pero ¿quién te dice a ti que eso fue así de claro? No estaríamos con la crisis y el desempleo juvenil y demás gaitas si hubieran dado el callo en su momento, ¿no? Pues entonces.
            Estas dos chicas que están de pie vienen a por ti, ¿lo ves? No es casualidad que se hayan plantado justo en torno a tu asiento. Les gustas. Ya te dije que eres un tío sexy. Míralas cómo fingen, qué apariencia de eventualidad. Como si no las conocieras. Qué reojos. Sí, haced que habláis de cosas muy interesantes, que ya nos conocemos. Estas quinceañeras son todas iguales, se enamoran a primera vista del primer joven apuesto y atractivo y resultón que se les pone en su camino.
            Mira, eso de las viejecitas tiene mucho de mito. Algunas están fuertes como robles y se aprovechan de esos supuestos derechos adquiridos de la ancianidad, y de la mentalidad de épocas obsoletas. Además, tú estás muy bien ahí, hoy no has dormido del todo bien. Además, aún te queda un trecho andando hasta el banco, y hay que ir descansado.
            El reflejo del escaparate servirá. Hombre, el problema de tus vaqueros es que no son de marca. Si no, quizá las niñas se fijarían más. Ojo, no quiero decir con esto que no se fijen, pero invirtiendo un poco más en moda, serías atómico. Y tu corte de pelo es un poco carca, si entiendes lo que quiero decir. Una buena peluquería de estas tipo Llongueras te daría el look óptimo. Hazme caso, aunque haya que gastar un poco más.
            Lo que no me parece bien es que te gastes los duros, con lo que te cuesta ganarlo, en responder a las mendicidades de viejas como ésta de la plaza. La mayoría son estafadoras, recuerda la historia de aquella que tenía escondido en la cocina de su chabola un millón de pesetas. Mucho aprovechado, eso es lo que hay. Seguro que estudian y ensayan toda la parafernalia de que si “por amor de... del cielo, una limosnita a una pobre inválida”. Que trabaje en algo, qué coño. Hay que tener mil ojos, amigo, que si no te embauca cualquiera.
            No te comas más el coco. Ese pobre chico necesitaba el dinero. No, no es cuestión de que tuviera medio metro más que tú, es que realmente tenía que coger el autobús a su ciudad natal, tú ya sabes distinguir cuando alguien te miente o no. ¿Que vaya espaldas? Tampoco te agobies, seguro que ese tío le ha echado horas al gimnasio, y tu no tienes tiempo para estar tan pendiente de tu cuerpo. Ya sabes, sangre que riega músculo, no riega cabeza. Lo tuyo es cultivar el intelecto. No me digas que abandonaste la carrera a la mitad, hoy en día lo importante es conseguir trabajo cuanto antes, y tú ya lo tienes, aunque sea por seis meses. Ahí has demostrado que tienes cabeza, y no como esos niños de papá, esos pijos de mierda, que se matriculan en derecho o en empresariales para seguir dependiendo del sustento paterno y no plantearse responsabilidades laborales. Tú demostraste cabeza. Ya tendrás tiempo de estudiar, si quieres. En el futuro.
            Por fin, ya llegas al banco. Este viajecito es pesado para hacerlo todos los días, yo no aguantaría tanto como tú. Y además, no te reconocen lo que vales ¿verdad? Como ayer, cuando vino ese cliente a la ventanilla de Noelia, y ella se armó un taco alucinante con lo de la domiciliación de la cuenta y que si el ordenador no respondía. Y claro, es que no tiene ni puta idea de manejarlo. Pero tú estuviste bien, “¿puedo ayudarte en algo?”, educado y a la vez un pelín irónico, insinuando lo inútil que es, y en dos patadas se lo resolviste. Si supiera manejar el ordenador como tú. Y luego se da esas ínfulas. Lo dicho, que yo creo que no te valoran lo suficiente, total, porque estamos en el país de los envidiosos, y en cuanto uno destaca porque sabe hacer bien su trabajo, y porque es simpático con los clientes, y porque la gente prefiere hacer cola en la ventanilla de uno, pues eso, que los demás no lo aprecian y empiezan a murmurar, y a encontrar fallos en las cosas más menudas e intrascendentes.
            Pues nada, a trabajar, pero tampoco te mates, que para lo que te pagan no es justo. Lo suficiente para que te vean y te puedan renovar el contrato en prácticas. Piensa que esto durará poco, porque la quiniela cae, te lo aseguro. ¿Cuando te he engañado yo a ti?
            Y, ya sabes. Si te hago falta, aquí estoy, a tu lado, para lo que necesites.


Final feliz (opcional) 

            –Tío, la cosa se ha puesto fea. De repente se ha cortado la comunicación. No sé qué humanos ha podido pasar.
            –Veamos. Descríbeme un poco la situación, sobrino.
            –Verás, la mañana ha sido de lo más fructífera. Mi cliente ha respondido con diligencia a casi todos mis consejos, y ha mostrado una pericia ejemplar en el ejercicio de las virtudes que yo le he de inculcar. No ha habido una sola de las siete virtudes capitales que no haya ejercitado desde que se levantó hasta media tarde. Y sin embargo...
            –¿Sí?
            –Sin embargo, a eso de la media tarde, después de animarle a descansar del estrés al tiempo que a ampliar su conocimiento de la actualidad cultural con la lectura meditada del último número de Man,  y tras su virtuosa respuesta, he empezado a notar unas interferencias progresivas. No oía nada, pero le vi rascarse la frente inquieto. Al final, tiró la revista y salió a la calle. De pronto se metió en un edificio, y ahí las interferencias se convirtieron en desconexión total. Desde entonces, no puedo transmitir ni recibir. Es terrible, con lo bien que lo estaba haciendo, ¿no, tío Escrutapio?
            –¿Qué clase de edificio era ése, sobrino?
            –Pues, ahora que lo pienso, tenía todo el aspecto de ser una O.P.E. Ya sabes que aún no estoy muy familiarizado...
            –¿Una O.P.E.? Ya, entiendo. Imposible de traspasar. Yo nunca he sido capaz de interferir cuando el Enemigo quiere desorientar a nuestros clientes. Tu fallo ha sido no impedir que llegara hasta allí.
            Pero todo se puede arreglar. Veamos...  Por lo que me has contado, parece que no le cae muy bien la tercera edad, y es verdad que es el sector social donde tenemos menos clientes, pero los que son resultan fidelísimos. La próxima vez prueba a sugerirle que se compare con las viejas meapilas que verá en la Oficina Propagandística del Enemigo, e insinúale que no se mezcle en el tipo de actividades que ellas practican. Pruébalo, puede dar resultado. De todos modos, te pasaré el CD-ROM con la base de datos de los cuatro millones, quinientos trece mil y pico clientes que, según me cuentas, tenían un perfil parecido. Consúltala.
            –¿Tú conociste a su padre, que en paz se pudra?
            –Sí, parecía un cliente fiel, pero al final nos traicionó, bendito sea. Los humanos no son nada serios, y muy poco coherentes con sus convicciones más profundas. Son capaces de cambiar, lo cual los hace más despreciables aún. Pero también más apetecibles, ahora que lo pienso.
            –¿Algún consejo más, tío?
            –Prueba lo que te he dicho. Si falla, estáte atento al siguiente acto de virtud que cometa. Seguro que ahora se piensa que, por enviciarse una vez, ya puede seguir así de descaminado toda su vida. Quizá se piensa que es como los esbirros del Enemigo, descaminados para siempre. Atento a ese momento,  puede ser tu oportunidad. Y, sobre todo, nunca cejes, nunca descanses.
            Ay, estos humanos, qué incoherentes, qué deleznables, qué apetecibles.

domingo, 16 de septiembre de 2012

ESTIRAMIENTOS




 
ESTIRAMIENTOS

         ––¡A la barra! Estiramientos por parejas.
         Esta tarde el mismo sifu dirigía la sesión previa al entrenamiento. Venía observando que el nuevo procuraba que le tocara siempre con Claudia. Solo tenía que ponerse cerca de ella al comienzo de los ejercicios individuales, y estar espabilado en el momento de los emparejamientos.
         Ahora él le sujetaba la pierna, esa pierna perfecta, torneada y espectacular, incluso bajo el amplio pantalón negro. Claudia era increíblemente flexible. Él la sostenía con ambas manos y con una sonrisa le decía algo que el sifu Antonio no consiguió distinguir. Pero lo que sí percibió es que el nuevo estaba estirando más de la cuenta.
         ––Dejadlo ya ––exclamó de pronto––. Hoy haremos combate libre toda la hora. José María, te toca conmigo.

jueves, 9 de agosto de 2012

HAY COSAS PEORES... "NO HAY MÁS QUE UNA"


 ¿Hay algo más desinteresado que el amor de madre? He aquí un relato de cuando los humanos nos escribíamos cartas.


NO HAY MAS QUE UNA


            Qué lata de correo, todos los días cientos de propagandas que ni te interesan ni te sirven para nada. Ya podrían gastarse los dineros en algo más de provecho, no te digo. En fin, lo que es yo, no pienso despertar a Tinín para darle esta carta, desde luego que no. Con lo lindo que está mi niño ahí todo dormidito, soñando con los angelitos, como cuando era pequeñín. No, yo no le despierto, de ninguna manera, qué ganas de molestar tienen esos amigotes.

            Y eso que he procurado que Tinín no se echara muchos amigotes porque ya sabes cómo son los niños de ahora, que en seguida se las saben todas, son unos granujas y unos pícaros de tomo y lomo, te lo digo yo, que no tengo un pelo de tonta, ni nunca lo he tenido, mucho ojo. Y es que ahora saben mucho más del sexo y todas esas cosas, pero lo que es madurar, mucho más inmaduros que los de antes, te lo digo yo. Antes nos enterábamos de las cosas de la vida cuando teníamos que enterarnos, ni más ni menos, pero lo que es ahora, es que estos niños que no saben por dónde les da el aire ya se creen que por ver cuatro escenitas de cama en la tele... Pues eso, que los niños de ahora no son buena compañía, y por eso yo siempre he procurado que mi Tinín no se hiciera muchos amigotes, que conmigo y su padre ya tenía bastante, vaya que si nos desvivíamos por él, y luego conmigo sola, cuando el canalla de Federico se marchó, también tenía bastante, que vaya que me ha dado guerra la bendita criatura, tener que hacer yo de padre y de madre y tener que sacarle adelante yo sola a base de cariño maternal y fortaleza paternal, vaya que sí.
            Pero yo creo que lo he hecho bastante bien hasta ahora, ¿no?, no me ha salido mal chico de momento, y si te digo la verdad no creo que se vaya a echar a perder, mi Tinín, que siempre ha sido un niño adorable, un encanto, siempre me lo han dicho las vecinas. ¿Te acuerdas de Paca, la que trabajaba en los ultramarinos de abajo? Siempre le echaba unas flores que ni veas, que si vaya niño tan tranquilín, que si no llora nunca ni nada, que si parece un ángel caído del cielo... Que no, que Tinín no se me echa a perder, de eso me encargo yo.
            Y es que todo eso de los niños de ahora se debe mucho a que las madres son unas dejadas y unas pendones. Fijo. Si habrían tenido que partirse la espalda sacando adelante a sus hijos como yo con Tinín no estarían por ahí tan preocupadas de que si la manicura, de que si la peluquería de los miércoles, que si un modelito más preto... Es que las madres de ahora no sé en que piensan, te lo digo de verdad. Una madre se debe a sus hijos, que para eso los ha traído al mundo, leñe, y deben de ser su principal preocupación: educarles y cuidarles a lo largo de toda su vida, sin tomarse nunca vacaciones. Ese es el destino de toda madre que se precie, y eso es lo que yo he procurado hacer toda mi vida, bien lo sabes.
            Y es que con unas madres tan dejadas y tan preocupadas sólo de sí mismas no me extraña que salgan esos hijos tan torcidos que ni sé. Por eso las salen así con pendientes, con coletas, sucios y maleducados, y de esos que le dan a la litrona desde los pocos años. Para eso Tinín ni gota de alcohol, te lo digo yo. Ya me he encargado yo bien de eso, ya.
            A todo esto, quién será ese tal Ambrosio, o Emilio, que le da tanto la lata. ¿No será ése que se iba a casar hace poco? Vaya prisas por casarse, los jóvenes de ahora, si es que no me extraña que luego haya tantos divorcios y tanta puñeta. Pero lo que es yo, no pienso ni despertar siquiera a Tinín para que lea la carta, ya la leerá luego si quiere. A ver.
            Si es lo que yo digo, con tanto niño inmaduro que se casa, no me extraña luego tanto divorcio. Lo del canalla de Federico es que no tiene nombre, pero ahí me tuviste a mí firme, sin ceder a sus excusas. Si se quiere ir, que se vaya por ahí, pero, lo que es yo, yo sigo en mi sitio, ¿entendido? A ver, no voy a seguir, qué poco me conoce.
            Lo que me pregunto es si debería de abrir la carta yo antes, no vaya a ser el típico amigote caradura que le empieza a meter ideas raras en la cabeza a mi Tinín. Ya sabes lo bueno que es, y que por eso precisamente igual es capaz de tragar lo que le echen. Si le conoceré yo… Y si alguno de esos amigotes le empieza a absorber el cerebro y que si patatín, que si patatán, y no... yo por ahí no paso.
            Sí, creo que será mejor que la abra y vea a ver qué dice.

            "Querido Martín", vaya con las confianzas de este tío. "Hace siglos que no tengo noticias tuyas. ¿Es que te ha tragado la tierra o qué? La boda, como comprenderás, salió fenomenal. Te esperamos hasta el último momento, pero tú sabrás por qué no pudiste venir." Pues Tinín no va porque no nos da la gana de que vaya, no te digo. "Además, te perdiste una barra libre generosa." Eso no sé a santo de qué viene. "Desde que volvimos de Jamaica la vida para mí tiene un color distinto. Es una maravilla estar casado." Qué cantidad de tonterías dice este memo, si sabré yo lo falsos que son los matrimonios de recién casados. Luego no se cumple nada de lo que se dice. Nada. "Te recomiendo que pases tú también por esta experiencia, que ya vas teniendo tus años. Es maravilloso. Me despido ya, pero escribe por fin de una vez, por favor, que nadie sabe nada de ti ¿Lo harás? Un abrazo, Emilio."
            Qué cosas tiene este sinvergüenza, sugerir a mi Tinín que se case... Ya se casará, cuando yo me haya ido y ya no tenga nadie en este mundo que le pueda cuidar. Pero hasta entonces ni maldita falta que le hace echarse novia, no te digo, qué ideas le meten los amigotes en la cabeza, habráse visto. Pues lo que es yo, voy a romper la carta pero ya, que una madre tiene que velar a toda hora para que a su hijo no le embauquen con las paparruchas que llegan por todas partes. Hala, ya está. A la basura, casamentero de las narices.
            Y pensar que por un momento se me pasó por la cabeza de despertar a Tinín para darle la carta... Si es que hasta una madre que se desvive tanto como yo tiene sus momentos de debilidad. Pero he de ser fuerte, porque una madre es una madre para siempre.
            Y yo a mi niño no le despierto pase lo que pase ahí afuera, y no me importa que siga durmiendo mucho mucho tiempo más, otros quince días más, porque Tinín está dormido ahí en su cama, ¿me entiendes?, está dormido, y ni a ti te permito que bromees con eso, ¿está claro? ¿Está claro?

miércoles, 25 de julio de 2012

"DERROTA ELECTORAL": UN MICRO-RELATO INÉDITO


 Un microrrelato inédito para consuelo de candidatos perdedores (como uno que yo me sé). 
Ah, y que paséis buen verano, lectores...


DERROTA ELECTORAL

La verdad es que él no había querido concurrir a estas elecciones.
Se había dejado liar. Claramente, no tenía madera de político. Hablaba bien, eso era innegable, incluso mejor que nadie, pero le faltaban los rasgos que configuran el perfil del profesional de la política. La doblez, por ejemplo. A él le gustaba ir con la verdad por delante, y ya se sabe que con este planteamiento no se puede llegar muy lejos.
Quizá desde una perspectiva externa se podría haber supuesto que su contrincante no tenía apenas posibilidades frente a él. Pero tal hipotético observador externo estaba, a las claras, equivocado. Su contrincante, a pesar de su historial delictivo y de su aparente inadecuación (el “hijo de papá”, le apodaban), acababa de conseguir el respaldo popular unánime. Quizá, bien mirado, también fuera problema del equipo que acompañaba a nuestro candidato. Bueno, “acompañaba” era un decir, pues ahora, en el momento de la verdad, le habían dejado tirado. En este instante en que su humillante derrota resultaba patente, sus compañeros de candidatura no aparecían por ninguna parte. Acaso estuvieran incluso pactando ya con el adversario algún trato ventajoso, o, en el mejor de los casos, recluidos en la sede del partido, cabizbajos.
Pero él callaba. En realidad, no había querido concurrir a las elecciones. Había sido cosa del gobernador, y él se había dejado llevar. Tampoco es que el sistema electoral estuviera muy avanzado en aquella época. No había urnas, ni papeletas, ni siquiera voto a mano alzada. Tan solo la fuerza de las gargantas decidía el futuro del candidato.
–Suéltanos a Barrabás –insistían–. Y, a ese, crucifícale.

miércoles, 11 de julio de 2012

UNA RECOMENDACIóN: BARUC EN EL RÍO


Título: Baruc en el río
Editorial: Destino
Lugar y año: Barcelona, 2011
OMNISCIENCIA SOSPECHOSA

“Hoy, después de tantos años, desde la perspectiva clara e inútil de lo ya sucedido, resulta fácil leer los signos que aquella mañana de agosto presagiaba el desastre”. Así escribe Hugo Gaitán, hermano menor de Baruc, treinta años después de que este se fugara de casa un mal día de agosto de 1980. De este modo comienza una historia conmovedora, humana y desgarradora, construida en torno a una fuga, la del quinceañero Baruc, dolido por un inoportuno bofetón de su madre, y su búsqueda por parte de los diferentes miembros de la familia. Tres décadas después, Hugo pretende buscar sentido a los hechos que cambiaron su vida poniéndolos por escrito, y empieza a adoptar una omnisciencia sospechosa que le permite tener acceso a las perspectivas de los diversos actores de la historia: la madre insegura, el padre descorazonado, un mendigo pesaroso, un policía despiadado, el indolente tío Sócrates… Tal multiperspectivismo, que Abella desarrolló con éxito en su anterior novela, El libro del amor esquivo (finalista del Nadal 2009), no se acaba de justificar narrativamente hasta que llegamos al capítulo final, una especie de bomba de relojería que hará que el lector no olvide fácilmente, o acaso nunca, esta novela.
            Rubén Abella dosifica con maestría la información proveniente de los diversos focalizadores, y muestra habilidad para las descripciones de ambientes, paisajes y referencias sensoriales. Muchas de tales descripciones adquieren carácter alegórico, como el omnipresente río, acaso un símbolo de la frágil tranquilidad de esa familia castellana de clase media de hace tres décadas. Pero, además de este posible simbolismo, las pinceladas de ambiente que aporta Abella son certeras y realistas: es destacable su recreación del verano de un adolescente en los años 80, con sus cintas de casete y sus cómics del Capitán Trueno.
            Merece especial atención la técnica “hitchcockiana” por la que el narrador nos va llevando a conclusiones equívocas son mentirnos explícitamente. Valga como ejemplo el final del capítulo 10, en el que Baruc pasa la noche con un mendigo, quien, tras levantarse mientras el chico duerme, le hurga en el macuto y los bolsillos…
            Baruc en el río es un ejemplo de maestría narrativa, y combina una historia humana con un ritmo dinámico, un fatalismo implícito, una temática centrada en el drama familiar y el sentido de la culpa, y varios cambios de sentido coronados por un explosivo capítulo final. Todo ello en una prosa limpia y bella, que resulta de un hábito de escritura a fuego lento, cada vez más difícil de encontrar en nuestro panorama narrativo actual.
(por gentileza del bueno de Miguel Canterac)

viernes, 6 de julio de 2012

CITAS DE "SOLO YO ME SALVO"


La mayoría de estas citas son discursos de Cruz, acompañante de un estupefacto Malaquías Winkle, que le enseña los logros de la República Tolerante de España de mediados del siglo XXI.


LA ENSEÑANZA PRIMARIA ES VOLUNTARIA
"Además, se ha avanzado mucho en el área de la voluntariedad. Hace muchos años (seguro que tú lo conociste), l@s enseñantes tenían que asistir todos los días a clase en horario rígido, lo que provocaba gran frustración y bajos niveles de pluralidad creativa. Con el nuevo sistema, sin embargo, se potencia la autoescolarización activa. Hay algunos enseñantes, cronoavanzad@s en su práctica totalidad, que aún se quejan por tener que esperar en sus domicilios a recibir la llamada de l@s aprendientes cuando por fin les llega la motivación. Yo, por el contrario, no albergo dudas sobre su eficacia. No es lo mismo enseñar a tus aprendientes cuando vienen motivad@s que cuando no. El rendimiento se multiplica. Pero claro, l@s que se quejan no entienden que ahora nuestro trabajo consiste en estar preparad@s a toda hora para lo que pudiera pasar. En realidad consiste en estar de guardia.

EL MOBULIZO (EQUIVALENTE AL MÁS ANTICUADO BAUTIZO CIVIL)
¿Ves este dispositivo que tengo en la oreja? Es semejante a lo que hace muchos años llamaban móvil. Tod@s l@s habitantes del país, tanto votantes como invotantes, llevan un móbulo en la oreja desde que nacen. Es una ceremonia muy bonita, el Mobulizo. A ver si te da tiempo a presenciar alguna (…). En fin, que cuando una criatura nace, sus engendrantes y las autoridades del Distrito organizan una ceremonia muy bonita, a la que invitan a sus parientes y amig@s. Un@ funcionante del Distrito implanta el móbulo a l’bebé, y a la vez se le impone su nombre. Desde ese momento pasa a ser habitante de nuestro país con plenos derechos y deberes, ¿no es bonito? Hasta ese momento no es nada, ni siquiera persona. Esto también está muy bien pensado. Si a l@s progenitor@s les parece l’bebé demasiad@ desagradable, todavía están a tiempo de abortar. El aborto es libre y gratuito hasta la fecha del mobulizo. (P. 40)

CULTURA LITERARIA ESMERADA

—Me quiere sonar... Quijote... Quijote... Ah, sí, ¿no es esa historia sobre la relación homosexual entre dos vaqueros? Sí, ¿cómo se llamaba el otro? Sancho, ¿verdad? Quijote y Sancho, ¿a qué sí? Panoplios, vaya memoria que aún conservo.
—No sé si nos referimos al mismo. Lo escribió Cervantes, Miguel de Cervantes.
—¿Cervantes? Ese nombre también me suena. ¿No es el fanático que persiguió y torturó a los islamistas en la cárcel de Lepanto? Para que veas que estoy informado. No en vano soy enseñante, que lo mío me costó sacar la oposición. Pero no creo que semejante individuo escribiera una novela tan abierta. De veras que lo dudo. (p. 49-50)

NO ES NECESARIO HACER DECLARACIÓN DEL IRPF

¿Es que no había taxetas en tu tiempo? Son muchísimo más prácticas que el dinero. Y además, te evitas intermediarios. En vez de esos horribles bancos con sus abusivas comisiones, Hacienda lleva las cuentas personales de cada un@, y así te ahorra un montón de tiempo de rellenar impresos de la declaración de renta y patrimonio. Es mucho más práctico. Y solidario, no te quiero ni contar. En la universidad nos contaban que en el pasado, cuando no se funcionaba así, había quien no declaraba todo lo que ganaba. No puedo concebir una maldad mayor. ¿Cómo podía haber gente tan mezquina? (p. 50)
EL SEMEN SE COMPRA DONDE TODO LO DEMÁS

Ya valía de gastarse el dinero de todos que administra la seguridad social. Además, era un incordio tener que pedir cita y todo eso. Ahora, sin embargo, gracias a nuestro gobierno ya se puede adquirir el semen que necesites donde compras todo lo demás, en el super, como tiene que ser. (p. 51)

LA CULPA ES DE LA DERECHA

—... La actitud de la oposición es escandalosamente casposa. De nuevo demuestran estar anclados en el fascismo más rancio que ya en el pasado llevó a nuestro país a un funesto y devastador oscurantismo. No conviene olvidar, señorí@s e informantes, los episodios más vergonzosos de la historia de nuestro siglo XXI, que se inició con la dictadura de la derecha y nos trajo contaminación costera, hambre, sida, censura informativa, masacres en Irak, religión en las aulas, tabaco... Muchos de los problemas actuales de nuestro país provienen de esos años funestos, por mucho que hayan pasado tantas décadas. (p. 56)

PLURILINGÜISMO

Cada pregunta, en su mayoría dirigidas a la oposición en tono exigente, se traducía por megafonía a los otros ocho idiomas oficiales: catalán, gallego, euskera, árabe, valenciano, bable, tamazight y chistabino. La ralentización provocada por este hecho, unida al casi completo desconocimiento del contexto o de las implicaciones, a la comodidad de la butaca y al cansancio de las últimas horas, provocó en fray Malaquías un irresistible adormecimiento. (p. 58)


CULTURA RELIGIOSA

...podríamos hablar un poco de religión, si no tienes inconveniente. (…). Y de los cristianos sé más que de las otras religiones, a excepción, claro está, del Islam. Vosotros adoráis al que se cayó del caballo, ¿a que sí? No me digas como se llama... Lo tengo en la punta de la lengua... (…) Panoplios, no me sale... Aaaaííí, qué rabia me da cuando tengo algo aquí en la cabeza que no me acaba de salir... Aaaaííí...
—Si quieres te ayudo...
—Que no, Mala, que no, deja que yo desarrolle mis propias aptitudes. No seas tan progenitorialista. A ver... Vuestro líder es ése que nació en torno a la Semana de Compras, ¿no? Ahí a finales de diciembre. Aaaaííí, que no me sale... Qué rabia... Anda que no era listo, nacer justo esa semana, así se le juntarían los regalos de la temporada con los de su cumpleaños. ¿Ves cómo me acuerdo? Lo que bien se aprende tarde se olvida, que diría mi cuarto progenitor B. A ver, qué más hizo...(pp. 71-2)

LAS CALLES NO SE LIMPIAN

—Muy poca gente camina hoy en día. Las calles no están muy limpias, que digamos. Pero, claro, los votantes tienen derecho al tiempo de desinhibición dentro de su FNP, ¿o no? Y aquí (conociendo tus prejuicios) podrías preguntarme, ¿y por qué no se contrata a alguien para que limpie los vómitos, los cristales rotos, los excrementos y todos los restos orgánicos e inorgánicos? Pues muy sencillo, hace tiempo que se prohibieron tales trabajos serviles como contrarios a la dignidad del trabajante. Además, cuando los habitantes se van de desi, como se decía antes, no les suele importar la suciedad. Digamos que añade cierto atractivo a la diversión (p. 27)

EL MATRIMONIO AUTOSEXUAL
–Entonces...si no lo entiendo mal –interrumpió tímidamente Fray Malaquías– matrimonio autosexual es de uno... consigo mismo.
–Bueno, casi. De un@ consig@ mism@, para ser exact@s. Hay personas cuyo gran amor son ellas mismas. No hay ninguna razón que justifique la tiranía del número "dos" en el matrimonio... (p. 59)